Sistema para tiendas de ropa y boutiques
Sepa qué talla le queda de cada modelo, haga el cambio sin descuadrar el inventario y controle quién puede rebajar y hasta cuánto. Con el tiquete electrónico saliendo en la misma venta.
El mismo modelo son muchos artículos
Una soda tiene veinte platillos y cada uno es uno. En una tienda de ropa, una camisa que existe en cinco tallas y tres colores son quince cosas distintas que hay que contar por separado, aunque para el cliente y para la vitrina sean «la camisa azul». Ahí está la particularidad del rubro, y es donde se rompe el inventario de la mayoría de las tiendas.
Conviene decir de una vez cómo se maneja acá, porque es la primera pregunta: cada combinación de talla y color es un artículo del catálogo, con su propio código de barras y su propia existencia. No hay una matriz que genere las quince variantes solas a partir de un modelo.
Eso tiene un costo y una ventaja. El costo es la carga inicial del catálogo, que se hace una vez. La ventaja es que la existencia por talla es real y no una estimación: cuando el sistema dice que quedan dos medianas, quedan dos medianas.
Encontrar la prenda en caja
Cada artículo admite tres formas de llamarlo, y en una tienda se usan las tres:
- Código de barras, el de la etiqueta que se pasa por el lector. Es el camino normal en el mostrador.
- Código de caja, uno corto que se teclea cuando la etiqueta se cayó o la prenda llegó sin marcar.
- Código del proveedor, el de la factura de compra, útil cuando se recibe mercadería y hay que cotejar contra lo pedido.
El cambio de talla
Es la operación más frecuente de una tienda de ropa y la que peor se registra. La prenda se llevó, no le quedó, vuelve al día siguiente y se cambia por otra talla. Cuando eso se resuelve «de palabra», el inventario deja de servir en dos semanas: la mediana figura vendida y está en el estante, la grande figura en existencia y ya se fue.
Aquí la devolución ajusta el comprobante con su nota de crédito y devuelve la prenda a la existencia en el mismo movimiento, y la nueva venta sale con su propio documento. Cuesta unos segundos más en el momento y evita el inventario que nadie entiende a fin de mes.
Rebajar, pero no cualquiera y no cualquier cosa
En este rubro el precio no es fijo: hay temporada, hay liquidación y hay la clienta de siempre que pide algo. El problema no es descontar, es que el descuento lo decida cada quien esté en caja.
El descuento se aplica por línea, en porcentaje o en monto, y cada usuario tiene un máximo permitido. Pasar de ahí exige la autorización de un supervisor, que queda registrada. Es la diferencia entre una política de descuentos y una costumbre.
Como el costo real está en el artículo, la utilidad de cada línea se ve al momento de vender, también con el descuento aplicado. En temporada de rebajas eso es lo que evita liquidar por debajo del costo sin darse cuenta.
«¿No lo tendrán en la otra tienda?»
Las existencias se llevan por sucursal, así que esa pregunta —que en una tienda de ropa se hace todos los días— tiene respuesta en la pantalla en vez de una llamada telefónica. Y para la tienda que mueve mercadería entre locales, el traslado queda registrado en lugar de resolverse con una bolsa y un mensaje de WhatsApp.
Qué se quedó de la temporada pasada
La ropa no se vence, pero pierde valor si se queda. Con la existencia por talla y color y el movimiento de cada artículo, se ve qué modelos rotaron y cuáles siguen completos en bodega desde hace cuatro meses —que suele ser justo lo que se compró con más entusiasmo.
Los artículos se agrupan en departamentos y líneas, de modo que se puede mirar la rotación por categoría —dama, caballero, niño, accesorios— y no solo prenda por prenda.
Dónde se queda corto
Conviene decirlo antes de una migración, porque son tres cosas que en este rubro se preguntan seguido:
- No hay matriz de variantes. Cada talla y color es un artículo aparte, como se explicó arriba. Si busca una pantalla donde se dibuje la cuadrícula de tallas por color, no es esto.
- No maneja apartados. La prenda que la clienta deja separada con un abono no tiene un módulo propio; hoy se resuelve por fuera del sistema o como una venta a crédito.
- No es una tienda en línea. No publica catálogo web ni sincroniza existencias con una tienda de Instagram o de Shopify.
- No imprime etiquetas de código de barras. La mercadería que llega sin etiqueta de fábrica hay que rotularla por fuera; el sistema lee el código, no lo imprime.
Si lo que necesita es exactamente alguna de esas tres, preferimos decírselo ahora. Si lo que necesita es dejar de llevar el inventario en un cuaderno y la facturación en otro lado, sí lo es.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto trabajo es cargar el catálogo con todas las tallas?
Es la parte más pesada del arranque y se hace una sola vez. Si el inventario ya existe en una hoja de cálculo o en otro sistema, la carga inicial se coordina con nosotros durante la implementación en vez de digitarse artículo por artículo.
¿Sirve para una tienda de una sola persona?
Sí, con un plan acorde al volumen que emita. Lo que cambia entre una boutique y una cadena de cuatro locales es el plan, no el sistema.
¿Y si vendo también por redes sociales?
Esas ventas se facturan igual desde el sistema y descuentan del mismo inventario, pero se digitan a mano: no hay sincronización automática con la red social ni con una tienda en línea.
Véalo con su inventario
Lo que decide si le sirve es cómo se comporta con sus modelos de verdad, con sus tallas y sus precios de temporada. Escríbanos por WhatsApp al 6242-4229 o solicite una demostración.
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