Cobra en el mostrador o en la mesa, emite el tiquete electrónico ante Hacienda y cierra la caja por turno. Y si se cae el internet a media noche de viernes, la caja sigue cobrando.
En un restaurante el problema no es emitir el comprobante: es emitirlo rápido, con fila esperando, y que a fin de mes la caja cuadre con lo que se vendió. Un facturador electrónico corriente está pensado para quien hace veinte facturas al mes con calma, no para quien hace ciento veinte tiquetes entre las once y las dos.
La diferencia se nota en tres momentos concretos del día: cuando se cobra, cuando cambia el turno y cuando se cierra la caja.
El cobro sale del catálogo del menú, con el precio ya cargado y el código CABYS que le corresponde a cada platillo, que es el que determina la tarifa de IVA del tiquete. Un almuerzo servido no lleva la misma tarifa que un producto empacado que se llevan, y esa distinción tiene que estar en el catálogo, no en la cabeza del cajero.
El tiquete sale por la impresora térmica al confirmar el cobro y el cajón se abre solo. Para el cliente que sí pide factura con sus datos, se emite factura electrónica desde la misma pantalla sin cambiar de módulo.
Si atiende en mesa, la aplicación de Android sirve para tomar y cobrar desde el salón: cada dispositivo es una terminal más, con su propia numeración de comprobantes.
En un restaurante casi nunca hay un solo cajero al día. Se cambia de usuario con una tecla y cada quien conserva la cuenta que tenía a medias: si quien entra a la noche encuentra una venta abierta del turno de la tarde, ninguno de los dos pierde lo suyo ni hereda lo del otro.
Eso importa después, no en el momento: al cerrar, cada turno responde por lo suyo.
Al final del turno el sistema arma la hoja de arqueo: lo que debería haber contra lo que se contó, separado por medio de pago. En un restaurante eso es lo único que permite saber dónde está el faltante, porque el efectivo, la tarjeta y el SINPE Móvil se cuadran por aparte.
Las salidas de efectivo del turno —el pago al proveedor de verduras que llegó a media tarde, el vuelto inicial— quedan registradas como movimientos de caja y entran en el cuadre en vez de aparecer como un faltante inexplicable.
El servicio se cobra como un cargo aparte de la venta, con su propio tratamiento en el comprobante, no metido dentro del precio de los platillos. Conviene configurarlo bien desde el inicio: hacerlo por dentro distorsiona el precio de cada línea y después no hay forma de saber cuánto se recaudó por servicio en el mes.
Aquí es donde conviene ser honestos. El sistema descarga existencias por producto vendido, y eso funciona bien con lo que se vende tal como se compra: cervezas, gaseosas, aguas, postres empacados, cigarrillos. Es la parte del inventario de un restaurante que más se pierde y la más fácil de controlar.
Lo que no hace es escandallo: no descuenta 120 gramos de carne y dos tortillas del inventario cuando se vende un casado. Si su operación necesita control por receta, esto se le va a quedar corto y preferimos decírselo antes de la migración y no después.
Un restaurante lleno es el peor momento posible para que la caja deje de cobrar. El sistema vigila la conexión por su cuenta y, si se cae, entra en modo sin conexión solo, sin que el cajero se entere: sigue cobrando e imprimiendo, y sincroniza cuando la conexión vuelve. Está explicado en detalle en la página del punto de venta.
Sí, y es el mismo sistema con menos cosas configuradas. Lo que cambia entre una soda de una caja y un restaurante de tres es el plan, según cuántos documentos emita al mes.
Cada local es una sucursal con sus terminales, su numeración y su cierre de caja, y todos trabajan sobre la misma base. Quien administra ve el movimiento de todos sin pedirle el reporte a cada encargado.
Se cobra igual que cualquier otra venta y se emite el tiquete o la factura según lo que pida el cliente. Lo que no hacemos es tomar el pedido por usted: no somos una plataforma de pedidos en línea.
La conversación útil empieza por su carta y su forma de cobrar. Escríbanos por WhatsApp al 6242-4229 o solicite una demostración.
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